Adrian Volkov
En el momento que comencé a despertar, lo primero que sentí fue un calor y un peso sobre mi. Abro mis ojos, tratando de acostumbrarme a la poca luz que entraba en mi habitación y miró hacia donde provenía el peso y calor desconocido.
Valentina dormía profundamente, apoyando parte de su cabeza contra mi pecho y sus piernas estaban enredadas contra las mías. Ella suspira entre sueños y se remueve dejándome sentir aquel aroma avainillado que desprendía su cabello.
Inhaló profundame