Capítulo 35. Una noche brillante.
Derek.
El reloj marcaba las cinco y media de la tarde y el atardecer doraba los ventanales del lujoso penthouse donde Derek Winston terminaba de ajustarse los gemelos de la camisa blanca. El smoking negro descansaba sobre la cama, junto a la corbata de seda italiana que Christine le había regalado semanas atrás para esa ocasión. Frente al espejo, se obligaba a sostenerle la mirada a su reflejo, como si pudiera leer en sus propios ojos una verdad que llevaba tiempo evitando.
Esa noche se celebr