Capítulo 20. La promesa de un para siempre.
Derek
Derek Winston no era un hombre que temiera tomar decisiones difíciles. La vida, con su carácter implacable, le había enseñado que el éxito no se alcanza con dudas, sino con determinación. Sin embargo, aquella mañana, mientras observaba desde la terraza de su ático la ciudad despertando entre luces tenues y niebla, sintió algo distinto: nervios. Mariposas revoloteando, como si tuviera veinte años y estuviera a punto de declararse por primera vez.
Pero aquello no era un simple “Te gusto, ¿Q