Los labios de Alán pasaron de la boca de Lena a la mejilla. Bajó hasta su mandíbula y llegó hasta su cuello.
Aspiró su aroma. Su erección se puso dura como una roca. Necesitaba tomarla ahí mismo.
Ella abrió los ojos. De repente fue consciente de lo que estaba a punto de pasar.
Su lado racional le gritaba que si cruzaban esa línea ahora sí sería un punto sin retorno.
Pero su cuerpo se derretía ante cada caricia, como si eso fuera algo que deseaba desde hace mucho tiempo.
Él se detuvo y Lena se s