Lena tragó saliva con dificultad; sintió un nudo seco que le obstruyó la garganta mientras sus ojos pasaron de las facciones alteradas de la mujer a la palidez de Alán un par de veces más. El vestíbulo de la corporación pareció encogerse alrededor de ellos, transformado en un escenario de pesadilla.
—Y eso no es todo lo que oculta este hombre… —gritó la mujer a los cuatro vientos, y Alán volvió a estirar la mano en un intento desesperado por callarla de una vez por todas.
Lena reaccionó con u