Lena conducía su auto con las manos firmes sobre el volante, atenta al tráfico de la avenida principal. En el asiento de atrás, Marcus descansaba en los brazos de Lía; en la prisa por salir de la rutina, Lena no recordó que debían comprar otro asiento nuevo para bebé.
Estuvo demasiado tiempo en su propia etapa de encierro tras el divorcio y las mentiras y ahora apenas volvía a una normalidad que era por mucho muy diferente a la anterior.
Las calles se veían soleadas, llenas de una luz brillan