Esa tarde, frente al espejo del baño, Lena se debatió entre preparar o no la inyección.
El frasco de cristal brilló entre sus dedos, frío y pesado. La revelación en el consultorio de la terapeuta todavía le escocía en el pecho; la idea de la "familia feliz" surgió como una presión invisible por los comentarios constantes de Dimitri y las sutiles demandas de Irina.
Sin embargo, a pesar del engaño descubierto, el anhelo no era del todo ajeno. Ella también quería un bebé. O al menos, deseaba con