La mañana siguiente, Lena cruzó las puertas de la clínica de fertilidad. Una enfermera le entregó las cajas con las dosis exactas y repasó con voz monótona la lista de efectos secundarios.
—Ante cualquier malestar extraño, es necesario que acuda al médico de inmediato. No deje pasar los síntomas.
Lena asintió de forma mecánica, con la mente fija en el peso de las hormonas que ahora cargaba. Metió los frascos en un bolso grande de tela y salió a la calle a toda prisa, con una rigidez en el rostr