Apenas y tocaron la fruta de los platos en el comedor. Los tenedores tintinearon un par de veces contra la loza y dejaron trozos intactos de manzana y fresas que flotaban en su propio jugo.
Alán dijo que tal vez después se les abriría mejor el apetito y Lena fingió no entender el doble sentido de sus palabras.
Ella simplemente bajó los ojos hacia su servilleta, dobló el borde de la tela con dedos ligeramente temblorosos, mientras una sonrisa diminuta y cómplice se dibujaba en la comisura de s