Elena avanzaba por el pasillo directo a aquella oficina, casi oculta en el edificio. Los tacones pegaban con elegancia contra el suelo de mármol.
Había acompañado a su esposo a ver a Humberto Montoya para tratar unos asuntos de la empresa. Pero su verdadera intención era otra.
Quería hablar con Alán.
Pedirle que cuidara a Lena. Que la tratara con respeto. Que no la lastimara como aquel otro sujeto.
Pero al llegar al final del pasillo, se detuvo.
Alán estaba afuera de su oficina. No solo. Tenía