Leonardo llegó al departamento.
Lena abrió la puerta y se lo encontró de pie en el marco. El cabello oscuro despeinado, la mandíbula apretada. En la mano derecha, el teléfono. Llevaba una playera casual sin mangas y un pantalón de mezclilla.
—¿Dónde está? —preguntó, sin saludar.
—Leo…
—¿Dónde está? —repitió enojado.
Lena se hizo a un lado. Él entró como un vendaval.
Lía estaba sentada en el sofá, con Marcus dormido a su lado. Al ver a su hermano, supo lo que venía. Apretó los labios. Se