Los minutos transcurrieron hasta volverse una hora. Marcus se quedó dormido en el sofá, envuelto en la manta que Lena le había puesto. La respiración del niño era tranquila. Ajena al caos de sus padres.
Alán recibió otro mensaje de parte de Harper. Desde que el hijo de De Santis la había amenazado, estaba más alerta sobre actividad sospechosa en el negocio.
—Tengo que irme —avisó—. Trataré de llegar temprano. Si no, nos vemos mañana.
Lena asintió.
Él se acercó a ella. Le dio un beso en la mejil