Me pide que me acomode en el sofá mientras él lava los trastes.
—¿Quieres algo de postre? —Mis ojos viajan directo a su abdomen y luego a su mirada.
—Sí... qu-quiero fresas con crema—
Sonríe y se da la vuelta.
«A ti te quiero de postre», pienso.
En términos de aguantar, no estaba aguantando nada.
No sé en qué momento me volví tan adicta a sus caricias, pero definitivamente lo estaba.
Regresa y me entrega un bowl con fresas y crema antes de sentarse a mi lado.
—¿Pudiste trabajar en la pr