Capítulo 67.
Para Elena, el tiempo parecía haberse detenido. Llevaba varios días viviendo en paz, una burbuja aislada donde no había visto ni recibido llamadas, ni un solo mensaje de Dante.
Los días pasaban lentos, y en esa soledad, sus gemelos empezaban a notarse más, formando una curva suave y hermosa en su vientre que ella acariciaba constantemente.
Elena se estaba esforzando al máximo por mantenerse calmada. Sabía que el estrés le hacía daño a los bebés.
Su amiga Sofía aún seguía en Suiza, y Cristian, s