Capítulo 49.
Usando su poder de persuasión, lo llevó hacia un rincón apartado de la terraza, donde los rosales y la oscuridad de la noche les daban un poco de privacidad.
—Ese traje es impactante, Dante —murmuró ella, acercándose tanto que él podía oler su perfume costoso—. Sabía que te verías bien, pero esto supera mis expectativas. Estás... irresistible.
—Charlotte, mira… —intentó decir Dante, buscando las palabras para poner distancia.
—No digas nada, Dante… —lo interrumpió ella, poniendo una mano en su