Capítulo 48.
Capítulo 48.
El Gran Salón del hotel de lujo en Zúrich resplandecía bajo la luz de inmensas lámparas de cristal, pero nada brillaba tanto esa noche como Dante Vontobel al cruzar el umbral.
En cuanto puso un pie en la gala, el murmullo de las conversaciones se detuvo por un segundo para dar paso a suspiros contenidos. Dante estaba, sencillamente, bellísimo.
Llevaba un traje de gala hecho a medida por los mejores sastres de Italia. El color era un negro medianoche tan profundo que parecía absorbe