Capítulo 39.
Dante se había vuelto loco, o al menos eso era lo que cualquier persona cuerda pensaría de él en ese momento. Se estaba terminando de vestir en la penumbra de la madrugada, Se movía con esa seguridad de quien sabe exactamente a dónde va.
Antes de salir de la habitación, se detuvo un segundo frente a la cama.
La luz de afuera que se filtraba por las cortinas iluminaba a Elena, que dormía profundamente, desnuda y ajena a la tormenta que él estaba a punto de desatar en Berna.
Dante la miró por últ