Capítulo 122.
De repente, la pesada puerta de madera de la oficina principal se abrió de un golpe muy brusco.
Charlotte entró caminando a paso rápido. Estaba roja de la furia y respiraba con mucha agitación.
Pasó sin anunciarse con la secretaria, entrando como un huracán directo a la mesa de su marido.
Cristian, que estaba revisando unos correos de pie frente al escritorio, levantó la vista. Al verla tan iracunda y con ganas de pelear, recogió su tableta en silencio.
Le dio una mirada rápida a su jefe y se m