Capítulo 123.
Charlotte salió de la oficina de Dante hecha una verdadera furia.
Caminó a paso rápido y pesado por los pasillos de la inmensa empresa hasta llegar al estacionamiento privado subterráneo.
Un empleado joven, vestido con el uniforme del edificio, se acercó corriendo para abrirle la puerta de su costoso auto deportivo.
—¡Yo puedo sola! —le gritó Charlotte.
Sin importarle nada, empujándolo a un lado con desprecio, y se subió al coche de un salto.
Encendió el motor con un rugido y salió de allí quem