Capítulo 118.
Dante estaba paralizado. La noticia del embarazo le había caído como un balde de agua helada en la cara.
Sin embargo, el instinto de cazador de un Vontobel despertó más rápido que su miedo. Tomó valor, apretó los puños a los costados y miró a Karl con rabia.
—Tenemos que hablar tú y yo... —rugió Dante, con la voz dura y gruesa.
Karl tragó grueso, haciéndose el desentendido frente a su familia.
—¿De qué? —preguntó el viejo, fingiendo inocencia.
Dante dio un paso al frente, cortando el aire con s