Capítulo 117.
El inmenso portón de hierro forjado de la mansión Hoffmann se abrió lentamente, rechinando en el frío y silencioso atardecer.
Dante Vontobel detuvo su auto deportivo frente a la entrada principal. Bajó del vehículo con movimientos precisos, sintiendo el viento helado de Zúrich golpearle el rostro.
Venía con la mente fría y estructurada, listo para soltar la bomba que destruiría a Karl de una vez por todas.
Tenía el plazo exacto de un mes que Elena le había dado latiéndole en el pecho como un re