Capítulo 116.
El mes de plazo se había cumplido. Treinta días exactos.
Había pasado el tiempo suficiente para que Dante Vontobel preparara su estocada final y terminara de una vez por todas con la maldita farsa en la que se había convertido su vida.
Ya no había vuelta atrás.
Se hallaba de regreso en Zúrich. El clima frío de Suiza lo recibió apenas bajó de su avión privado, pero su mente seguía en Nueva York, con Elena y los gemelos.
Antes de ir a la boca del lobo, Dante hizo una parada obligatoria en la casa