Narrado por Ian
Zoe se había ido antes del amanecer. Tenía una serie de exámenes finales acumulados de las materias que había pospuesto por el embarazo y su estancia en Londres. A veces, entre su destreza en el quirófano y nuestra vida doméstica, se me olvidaba que técnicamente aún era una estudiante de medicina terminando su especialización.
—Hoy nos toca día de hombres, Ethan —le dije, cargándolo hacia el baño.
El pequeño estaba inusualmente dócil. No hubo carreras por el pasillo ni gritos de