Capítulo 69: Volver a casa...
Zeiren
—¡Oigan, ustedes dos...! —La voz chillona de Fernanda cortó el momento—. Suéltense un poquito. O mejor busquen una habitación de hotel, con ducha y cama. Así todos ganamos.
Parpadeé. Solo entonces noté lo fuerte que estaba apretando a Cordelia contra mi pecho. Su rostro encajaba justo en la curva de mi cuello, y sus manos seguían aferradas a mí como si todavía necesitara asegurarse de que estaba aquí, de verdad.
Tardé demasiado en soltarla.
O mejor dicho… no la solté.
No quería hacerlo.