El auto de Max se detuvo frente a la casa de los padres de Lenna cuando el sol comenzaba a caer, pintando el cielo de naranja y rosa. Las luces estaban encendidas, y en la puerta principal, dos figuras esperaban con los brazos abiertos.
Lenna bajó del auto con Diego en brazos. El bebé estaba despierto, con sus ojos negros curiosos mirando todo a su alrededor como si supiera que estaba por conocer a alguien importante. Sus padres salieron a su encuentro. La madre corrió, como si tuviera veinte a