La noche había sido interminable para Juan Diego. Dio vueltas en la cama hasta que el reloj marcó las tres, luego las cuatro, luego las cinco. La imagen de Javier llamándolo por teléfono en el aeropuerto de París se repetía una y otra vez en su cabeza. "Tenemos el nombre." Esa frase le resonaba en los oídos como un eco que no se iba. El nombre del fantasma. El nombre de la persona que había salvado a Construcciones Fuentes. El nombre de la persona que había estado ayudando a su competencia.
No