La noche cayó sobre la mansión como un manto pesado.
Lenna subió a la habitación principal después de despedirse de todos. Tenía que seguir compartiendola con Thomas porque no podían dormir separados. Porque tenían que aparentar. Porque los padres de él no podían sospechar. Porque un corazón débil no soportaría la verdad.
Thomas ya estaba allí, sentado en el borde de la cama, con la cabeza baja. Cuando ella entró, levantó la vista. No dijo nada. Solo la miró.
Ella evitó sus ojos. Se fue al arma