CAPÍTULO 126: La primera palabra que toca el corazón.
La tarde caía sobre la casa de los padres de Lenna como un manto de luz dorada. El sol entraba por los ventanales, pintando las paredes de tonos naranjas y rosados, y el aroma a jazmines del jardín se colaba por la puerta entreabierta. Diego estaba en brazos de Juan Diego, sentado en el sillón de la sala, con sus ojitos negros curiosos mirando todo a su alrededor. Lenna estaba a su lado, con una taza de té entre las manos, una sonrisa en los labios.
Diego había estado haciendo ruidos todo el dí