Lenna estaba frente al espejo de su habitación, arreglándose el pelo por quinta vez. No podía estar tranquila. La cita con Juan Diego era importante. No solo porque hacía días que no tenían una noche a solas, sino porque esta vez, finalmente, iba a contarle la verdad. El corazón le latía con fuerza, las manos le sudaban, y la respiración se le entrecortaba cada vez que ensayaba las palabras en su cabeza.
Se había puesto el vestido color vino que tanto le gustaba a él. El mismo de la primera vez