—No, director, no se preocupe. Después de filmar, no nos quedaremos a comer —dijo Yolanda mientras se levantaba.
No sabía si era por el cansancio de la filmación o por el intenso sol del mediodía, pero al levantarse, sintió un momento de desorientación. Sus pies se estabilizaron, pero su cuerpo se movió un poco.
Jacob, que estaba justo al lado, notó que algo no estaba bien y rápidamente se acercó para sostenerla.
Yolanda, instintivamente, agarró el brazo de Jacob y se recostó un poco sobre él.
C