Ahora Arcadio estaba descontento. —Mariana, somos las personas elegidas por la Profesora Quiroz.
—El líder cambió, y es normal despedir a los subordinados que no son leales. ¿Qué importa quién los eligió? —Mariana lo cuestionó—. Si aquí estuviera mi abuela, ¿te atreverías a menospreciarla de esa manera? ¡Me desprecian!
Mariana tenía una expresión seria y su tono era desafiante.
Su presencia era tan poderosa que las mujeres a su lado no se atrevían a replicar.
Incluso algunas se apresuraron a ves