Mariana lloraba con más descontrol, como si quisiera vaciar todas las lágrimas de su vida.
No era solo una caja de joyas.
Era el símbolo de sus grandes sueños de aquel entonces.
Era el reflejo de sus fantasías sobre el matrimonio.
Ese fracaso era demasiado doloroso.
Había entregado todo a Walter; ¿por qué él la había hecho perder de manera tan aplastante?
Si la razón era que no lo había salvado en su momento, eso la desconcertaba aún más.
Tobías, borracho en el sofá, al escuchar el llanto de su