Yesenia no le gustaba Mariana por otra razón: Mariana no toleraba las provocaciones.
Cuando Yesenia la atacaba, ella sentía que debía responder.
—¿Ya has hecho todo? Entonces, ¿por qué no me cuentas qué he hecho? ¿Es algo tan vergonzoso?
—Y, ¿qué pasa con el divorcio? ¿Acaso una mujer divorciada deja de ser una persona? ¿Ya no vale nada? ¿No merece respeto? ¿Se supone que debe ser menospreciada? —Mariana golpeó la mesa con la mano, sus ojos llenos de ira.
¿Y por qué despreciar a las mujeres divo