¡Bang!
Sin dudarlo, la puerta del coche se cerró de un golpe.
El interior quedó en silencio. Bajo la tenue luz, Walter vio a Mariana rodear el coche y dirigirse a la parada del autobús.
Pronto, la vio sacar su teléfono y comenzar a hablar, sonriendo.
Su breve aparición parecía una comedia, más como la acción de un matón que había perturbado su tranquilidad.
Walter apretó los puños; esa sensación de impotencia lo estaba consumiendo. Realmente no sabía qué hacer.
Cuando una persona se siente compl