Jimena no se resignaba.
Fuera de sí, se acercó a Walter justo cuando él iba a abrir la puerta, y la cerró con fuerza.
Con los ojos llenos de lágrimas, lo miró con desesperación.
—¿Es que no sientes nada por mí? Walter, ¿cuántos años llevo a tu lado? Si no hago esto, ¿cuándo vas a amarme? —sollozó Jimena, desgarradoramente.
Pero el corazón de Walter ya no se conmovía.
Por más que Jimena lo amara durante tantos años, él era incapaz de empatizar con ella.
¡Ella era la culpable de que su vida se hub