Gris.
Sylan y Drake tienen negocios que atender, así que tomo a Katriona en mis brazos y la llevo arriba.
La ducha que pidió puede esperar. Mantengo a nuestra novia, nuestro tesoro, la mujer por la que daría mi vida, y no me detengo hasta que estamos en la habitación que será nuestra para siempre. Necesito que entienda, con cada fibra de su ser, que nada nos separará. Necesito que lo sepa como necesito mi próximo aliento.
La despojo suavemente y la acuesto sobre el suave y blanco edredón. Su ca