Al despertarme Damien no estaba en la cama y la bebe tampoco estaba en su cuna por lo que supuse que estaban abajo, estire mi mano para tomar mi teléfono para ver la hora y vi que recién eran las nueve de la mañana, busque el contacto de mi esposo y lo llame por teléfono mientras bajaba mi mano lentamente hacia mi entrepierna, me había despertado muy caliente y en verdad necesitaba un rápido deshago.
-Muñeca...no deberías llamarme, deberías bajar a desayunar con nosotros-
-¿Quiénes son nosotros