Un rato más tarde me levante de sus piernas para ir por nuestra hija ya que se había despertado y al parecer no tenia el mejor de los ánimos. Una vez que la calme volví a sentarme en las piernas de Damien para que intentara jugar con ella pero la bebe seguía sin querer tenerlo cerca.
-Me odia, hice tan mal las cosas que mi propia hija me odia-
-No te odia, solo la fastidias con tu presencia, en eso puedo entenderla porque a mi también me pasa-
-Que mala esposa eres muñeca-
-¿Tratabas de que te