—Espero que logre sacar a sus amigos de aquí—, Harper ladeó el rostro para ver a Cristóbal sacudir la gota de sangre que llegaba a su ceja—. La chica tiene cara de que no merece estar aquí.
—¿Y tú?—, quería mantenerlo despierto, así fuera con preguntas absurdas.
—Desde mi nacimiento la tengo según quienes me conocen—, mencionó en voz baja—. No puedes cambiar la sangre que te corre en las venas, y eso me tiene intentando cambiar el futuro que…aún espero tener.
La vista se le estaba oscurecien