Capítulo 19.
Mateo tuvo que pensar en muchas cosas desagradables, el repugnante olor a jazmín, miel y otras mezclas que emanaba de Harper lo hicieron sentir esa presión a nada de romper sus pantalones, la misma que lo llevó a pararse frente a la ventana.
No era por ella.
La razón era el cambio brusco en su ritmo cardíaco. Nada más.
A su vez, Harper lanzaba a la basura los guantes inservibles y guardaba la ropa que se había cambiado. Alzando el frasco de colonia que acercó a su cuello y en cada zona que