Capítulo 18.
Los agravios a la propiedad del edificio continuaron y en cierta medida, Harper comenzaba a sentir que estaba llegando a su límite. Nunca había conocido a alguien tan molesto como esa castaña de ojos rasgados que todos esos días estuvo en la calle.
La policía no era una opción por su situación, temía que Lorcan tuviera algunos oficiales de su lado. El único que podía apoyarla era Ramiro, el guardia que la acompañaba hasta su taxi y estaba muy atento a todos los taxis que se detenían en ese lug