Capítulo 187.
El albanés indicó con un ademán ligero que lo liberara. Acción que fue realizada en segundos. Eso lo llevó a ponerse de pie, aún tambaleante y con la cabeza a nada de estallar, debido a la presión que surgía con cada latido feroz de su carótida. No podía creer lo que estaba viendo. Se sintió impotente, tal cómo un presa que siempre tuvo al depredador a sólo centímetros y aún así no percibirlo.
Se tiró hacia atrás y trató de contener la respiración. Sus pulmones ardían con cada bocanada de aire