Capítulo 17.
Descendió del taxi, adentrándose en la cafetería donde sintió varias miradas sobre ella. Ubicó la mesa y se sentó frente al hombre que comía unos waffles. El sujeto de cabello tintado de blanco rió al verla.
—¿Desde hace cuánto no te veía? —observó su rostro. —¿No fue cuando te casaste? ¿Tenías veinte o veintiuno? —liberó los cubiertos. —Escuché que quedaste viuda, reina roja. Nunca me cayó bien tu marido, así que no diré que lo siento. No soy hipócrita.
—Fui viuda por poco tiempo. Me volví