Capítulo 14.
—Actúa que te mueres por mí —susurró Mateo, rozando suavemente un dedo por el brazo de la pelirroja.
Harper exhaló profundamente, como si liberara todo el aire de sus pulmones. Sus ojos violetas se suavizaron, llenándose de una calidez inesperada. Sus labios, se curvaron en una sonrisa que transformó su rostro, proyectando la imagen de una mujer perdidamente enamorada.
—¿Así o un poco más enamorada? —preguntó, manteniendo la expresión sin esfuerzo.
Mientras hablaba, Harper inclinó ligeramente