Capítulo 106.
Mientras tanto en Coímbra, el hombre de cabellera rubia salía de la ducha, bajando inmediatamente luego de vestirse con el jersey de cuello alto que acompañó con un saco oscuro.
—¿Necesitas gente que lo acompañe?— el consiliario buscó la mirada de su jefe.
—Que se mantengan a una distancia prudente, —miró la hora. —Si esto es lo que imagino, habrá una audiencia dentro de poco.
—Señor, no es por interferir, pero ella ahora es la dama…
—No será una reunión de negocios, sino un encuentro de