Capítulo 104.
La pelea mostraba a dos contrincantes con la furia de un ciclón, ambos soltando puños y mortales codazos que eran capaces de romper huesos, pero ante la listeza de cada contendiente, estos solo lograban hacerlos retroceder. Eso se vivía en las cloacas Californianas, en dónde Mateo aplicaba una llave, luego de tomar como prisionero de sus músculos bañados en sangre del sujeto que buscaba la forma de respirar.
La sangre goteaba a sus pies, en tanto a quién llamaban el mejor luchador de ese lugar