Mundo ficciónIniciar sesiónAnabela escuchaba a Arthur avergonzada. Después de la cena, él se sentó junto a ella en una parte solitaria del patio para conversar sobre su comportamiento de la mañana.
—Lo sé y estoy muy apenada. —Ella miró las estrellas, sonrojada—. Les pediré perdón antes de partir, lo prometo.
—Bien, preciosa. —Él la abrazó—. Pero me preocupas, ¿acaso te interesa Sam







