Mundo ficciónIniciar sesiónArthur y Sam caminaban por las calles asfaltadas del pueblo. Ella aferrada a su brazo y escondiéndose detrás de él cuando las personas se les acercaban a saludar. El día estaba hermoso y las calles alegres y coloridas.
Mujeres y hombres le daban regalos y bendecían su relación, pues Arthur era una persona muy querida en su región porque ayudaba a los más necesitados. Llegaron a un puesto de flores y a Sam le brillaron los ojos.







