LEO
Por la mañana, es la primera vez que me despierto y Anastasia sigue en la cama. Desnuda. Su pelo rubio está esparcido sobre las almohadas, y me respira tranquila contra el cuello. Su cuerpo está pegado al mío, una pierna enredada entre las mías, y su mano descansa sobre mi pecho, justo donde los tatuajes se arremolinan.
No quiero moverme, sobre todo para no despertarla, pero el cabronazo de Koda está arañando la puerta de mi habitación, y sigue así por mucho tiempo va a empezar a ladrar par