Mundo ficciónIniciar sesiónNi siquiera debo decir que se acabó la fiesta, porque realmente se ha acabado con ese aullido de un hombre lastimado. Por eso, todos se marchan con disimulo, mientras Angelica me mira preocupada.
— Angela…— No necesitas consolarme, debo asumir las consecuencias de mis decisiones. Yo fui quien decidió decirle la verdad así de directa y este es el precio que debo pagar. — digo con tristeza, mientras camino a cualquier lado menos a la casa






